The Future Is Unwritten

Es lo último que pienso cada noche y lo primero al despertarme cada mañana, precisamente porque es lo que me ayuda a quedarme parada y continuar el camino a la vez. Digamos que es una filosofía de vida, una esperanza más, algo que algún día carecerá de sentido, como hacen todas las cosas importantes. Un recuerdo. Algo que olvidar, que vivir, en definitiva, algo que soñar. Quizá sea más que un delirio y menos que una locura, o muy seguramente sea todo lo contrario. puede ser hoy, mañana, pero nunca ayer. El futuro es tan solo una asimetría del alma, la pieza que siempre falta en el puzzle y la sonrisa perfilada tras tu mirada. Es un hábito hecho costumbre, como un café caliente previo a una noche de estudio con "The Scientist" sonando suavemente de fondo.

Novata

Hacia mucho tiempo que no escribía pero creo que las circunstancias actuales merecen un poco de mi dedicacion intelectual, o al menos un intento de plasmar mi nuevo entorno.
Tras dejar inacabada la búsqueda de la felicidad a favor de esperar a que las cosas surgieran por si mismas y así poder disfrutar el momento de una forma más apacible, me encuentro con que mi decisión se ha convertido en lo más parecido a un acierto.
Ya no es de vital importancia que hacer o que decir, y ya no me preocupa, como en veces anteriores la gente falsa, la que no me queria o la que no se preocupaba por mi. Solo en el momento en que miramos por nosotros mismos y cuando volvemos a confiar en los que tenemos alrededor (ya sea para volver a fracasar, o para triunfar, algo que nunca sabremos) entonces comenzamos realmente a vivir lo que puede ser el comienzo de algo nuevo.
Si bien muchas veces me he despedido con tristeza, haciendo en multitud de ocasiones alusión a los que me han acompañado tanto tiempo, que no se sientan discriminados, pero aun echándoles de menos, y deseando volver a verles para el día señalado (5 de octubre) han de saber que estoy bien, y sobre todo, que NOS VA A IR BIEN, generación del 90.

Dis-Honest

Bajo las apariencias, observo con claridad que no es oro todo lo que reluce, y que tampoco nadie es quien dice ser. Cada uno se oculta tras máscaras que solo hablan de buenas intenciones, de te quieros sin sentido. Ya no quedan personas en quién confiar, todos engañan, mienten, ocultan y los buenos amigos se cuentan con los dedos de las manos. Todos, en la esfera del buen rollo, se saludan y por detrás se ponen del color de las manzanas. Critican y husmean sobre personas de las que seguramente conocen un 20% (tirando hacia arriba). Ultimamente encuentro entre la muchedumbre muy de moda tratar ser una especie de super-persona: agradable con todo el mundo, amigable, simpático... y trás la burda careta de payaso, comienza el verdadero circo de mentiras.
Con el paso del tiempo me he dado cuenta de que cada vez menos gente es sincera, nadie es transparente, nadie dice lo que piensa. Prefieren callar. Ocultar. Hasta que un día te das cuenta de cuanta gente te odia, te guarda rencor y piensa que has cambiado tan solo porque en su momento no te supieron comprender correctamente. La persona transparente dice lo que piensa, y lo suelta por propio orgullo o por simple arrepentimiento. Las personas con máscara ya ni siquiera recuerdan porqué explotaron, simplemente odian algo que llevaban criticando demasiado tiempo, no saben porqué, y tampoco les interesa saberlo.
Es el camino de los que prefieren gritar y dar la espalda antes que hablar y saber.
Es el camino fácil.
Es el camino de los perdedores.

El Mar, La Mar


Nadie debería morir sin haber visitado antes el mar. Todas las sensaciones experimentadas son demasiado complejas de explicar y solo sus más cercanos protagonistas saben de lo que hablo cuando me refiero al susurro de las olas y a la fugacidad con que las huellas desaparecen de las orillas.
Paraíso de estímulos sublimado con la belleza del paisaje, y cinco sentidos (incluso adivino un sexto) rendidos ante la utopía de un mar orgulloso, con ciertos aires de narcisismo.

En los labios aun conservo en dulce sabor a café caliente. El vaivén de las olas acaricia mis pies, bailando acompasadamente con la marea que viene y va. Que va y viene. En mis oídos suena una bonita melodía, de esas que destilan amor en cada nota. En cada acorde. Todo alrededor huele a salitre, arena mojada y creo que se atisba un intenso aroma a recuerdos del pasado y sentimientos que ni siquiera yo misma llegaré algún día a entender. El infinito horizonte se abre ante mis ojos, donde se confunden a su antojo las líneas desdibujadas del mar y el cielo.

Mientras, los niños juegan en la orilla, construyendo castillos de arena que cualquier ola despistada derribará en cuestión de segundos y se los tragará para siempre.
Esos castillos no son más que mis propios sueños, quimeras que el mar se ha llevado, rumores que se pierden entre las espumosas olas.

Os echaré de menos en Septiembre


En verano todos vienen y van entre maletas, billetes de avión y sombrillas para el sol. Inquietos, emigran unos días a la costa, a las playas, donde más brilla el sol, y se lanzan a la carretera, en busca del verano de sus vidas. Este quizá tendría que ser, con más razón, el verano de mi vida, por aquellos tópicos de que nos vamos, que el año que viene estaré sola, que los amigos se dispersan (aunque siempre seguirán unidos en mi corazón) y que nada volverá a ser como los dulces años de instituto. Y sin olvidarnos de lo complicados que se volverán los estudios, sobre todo para todos aquellos que pensábamos que ya la ESO era un suicidio. Pues bien yo me uno a todas estas cosas: al verano rodeada de guiris, a mi crema de factor 30, a las amigas que aún me quieren (e incluso con la mente en las que me dejaron de querer) y en el miedo del camino[s] que iniciaré en septiembre.Con esto y poco más me despido de vosotros, fieles seguidores del do_me_a_fav0ur y de los pocos frikis que visitaban a MardyBum y prometo volver en septiembre, ya sea aqui o en Santander, con los que vendrán y con los de siempre, pasen un muy feliz verano.


Espe

pd. Una pequeña nota para el que aún no se ha dado cuenta de que las hormigas somos mucho mejor que nuestras oponentes de aquella fábula.

¿Cómo puede ser que se me dé tan bien escuchar a la gente y ni siquiera sea capaz de escuchar a mi corazón para que me diga de una maldita vez qué es lo que me pasa?

Crónicas de un Concierto

No sabría explicarlo. Hay cosas que solo se viven, se disfrutan, se aprovechan hasta el máximo. Se nota algo extraño y especial en el ambiente, y viene acompañado de unas ganas imparables de bailar, de vivir, de gritar. Olvidarse del mundo es un plan genial, poder escapar de los límites de la realidad. La melodía me pone los pelos de punta, cada acorde corre por mis venas, mezclandose con mi sangre, haciendo que mi corazón lata con mas fuerza mientras las notas hacen que pierda definitivamente el control.

Cuando se pierden las reglas comienza el desenfreno de la irrealidad.
Y es una sensación fantástica.